ANIMALADA

Curiosa paradoja la que nos regala vida. Una especie superior, fruto de cientos de miles de años de evolución ha logrado colonizar y someter la Tierra y a todos los seres vivos que contiene en frágil equilibrio. Sus capacidades mentales para aprender, inventar y utilizar estructuras complejas  han impresionado tanto al baobab más imponente como al tímido somormujo. El hombre ha acabado con especies milenarias. Ha arrasado con los recursos naturales del planeta. Ha generado en innumerables ocasiones conflictos, guerras, muerte y desolación a su paso. Pero eso sí:  del latín, homo ‘hombre’ y sapiens ‘sabio’.  Nos autodenominamos y autoproclamamos a diestro y siniestro por toda la vía Láctea como la sapiencia hecha hombre. Qué divinos somos… ¿Acaso tenemos más sabiduría que la de cualquier animal? Es más, ¿acaso hemos olvidado lo que somos en realidad?

Pero echemos la vista atrás y tengamos altura de miras. Para cambiar la perspectiva rebobinemos, como se hacía antiguamente a los arcaicos cassettes vintage. De forma similar a dichos elementos, quizá tengamos que introducirnos por algún estrecho orificio un lápiz, y dar vueltas hasta que el engranaje interno resetee nuestro carcomido sistema operativo y el disco duro vuelva al inicio. Tanto que se está hablando últimamente de meternos palitos por el ano que dicen ser la solución a todos nuestros problemas… Una nueva paradoja puede que forzada, puede que casual, aunque en estos tiempos que corren poco creo ya en las casualidades.

Como diría un Homo sapiens cualquiera llamado Antoni Gaudí, la originalidad consiste en volver al origen. APRENDER y ENTENDER nuestro principio. Volver a nuestra esencia, aquello que nos hace realmente excepcionales.  Nuestros genes y cadenas cromosómicas siguen portando ese instinto ancestral que demuestra que seguimos siendo simples animales.

Nuestra civilización se ha convertido en un maremágnum de caracteres, de clases sociales, de intereses económicos, de incompetencias políticas, de comportamientos absurdos fruto de la ignorancia, de personas que se amontonan sin saber el rumbo que toma su vida y retroalimentan su estupidez contagiándola de unos a otros. A este ritmo puede que nos encaminemos a la autoextinción, y eso que soy optimista por naturaleza.

Aprendamos de dicha naturaleza, increíblemente sabia en todas sus expresiones. Aprendamos del equilibrio de las plantas, del comportamiento de otras especies animales. Respetemos y cuidemos nuestro entorno, respetémonos y cuidémonos entre nosotros.

La fotografía que encabeza el texto resume a la perfección nuestra situación actual, una autentica animalada. Un montón de guepardos, vacas asturianas, cerdos ibéricos, pulpos y dragones de Komodo amontonados sin sentido. Quizá seamos mucho más animales que algunos de ellos…

Aunque lo realmente significativo de la imagen (y diría que de la vida en general) es que la que pone los huevos siempre está en la cumbre.  Y aquí un consejo: cuando vayáis al supermercado a comprar una docena, dejadlos siempre en última posición al paso de la cinta de la cajera, a una distancia prudencial del penúltimo artículo. De esta manera, la cajera os mirará con ojos desconcertantes y preguntará:

¿Hasta dónde señor/a?

La respuesta es evidente: HASTA LOS HUEVOS

Y COLORORIN COLORADO ESTA HISTORIAZA SE HA ACABADO

ANIMALADA
Una HISTORIAZA escrita por Jesús Piñel desde Barcelona
Alba Sinchanclas (julio 2020) Castellers, la Caseta de Fusta (Girona) 
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