LOS HUESOS DE ACEITUNA

Todo empezó cuando un camarero torpón

echó al vuelo los platos de la bandeja.

La culpa fue de los zapatones con los que andaba,

después de un traspiés, otro, y otro, acabó en el suelo.

Fue tan grande el tropezón, que su dolor

¡No tenía consuelo!

Se magulló la nariz,

los pómulos parecían rosetones,

y su delantal blanco, impoluto,

acabó hecho jirones.

Pero todo en la vida tiene dos caras,

y un momento de paciencia os pido,

porque vamos a dar a esta historia,

¡un tremendo giro!

Y así fue cómo…

En uno de los platos, que acabó roto en el suelo,

había unos huesos de aceituna,

que también volando salieron,

aunque éstos, más suerte tuvieron,

al pasar de ser desecho y puro olvido,

a convertirse en cuatro hermosos olivos.

Los huesos fueron a caer a un macetero,

que con la luna en cuarto creciente

y un poco de lluvia del cielo,

nadie sabe cómo, pero los olivos,

¡crecieron y crecieron!

Y de todo esto una lección aprendí…

La Naturaleza, no se rinde fácilmente, ella persiste,

y no todo es inservible, cuando para ti ya no existe.

Y COLORORIN COLORADO ESTA HISTORIAZA SE HA ACABADO

LOS HUESOS DE ACEITUNA
Una HISTORIAZA escrita por Eugenia Rojas desde Barcelona
Alba Sinchanclas (Septiembre 2020); Se acabó lo que se daba, La Bodega d’en Rafel, Barcelona. 
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